martes, 27 de marzo de 2012

SUBESSE IN TENEBRIS

           SUBESSE IN TENEBRIS
 (EL RESURGIR DE LAS TINIEBLAS)
                  PARTE 2.
                  Capitulo 1.
En el momento del nacimiento de Zabut, la tierra se fue gobernando por las tinieblas. La oscuridad había invadido el planeta. Casi todos los volcanes, hicieron erupción y el olor a azufre era insoportable. Se podía oler, hasta en los países donde no había volcanes.
Todo estaba perdido. Todo se complicaba cada vez más.
La humanidad no entendía, que estaba sucediendo.
En todos lo canales de televisión, estaban hablando de los cambios del clima en el mundo. Explicaban por qué sucedían los cambios de temperatura extrema, que golpeaba al planeta.
En Europa, el frio era terrible, algunos lugares tenían casi sesenta grados bajo cero, mientras que en los lugares donde el verano estaba presente, sufrían calores de hasta casi sesenta y cinco grados.
Mucha gente murió por este cambio, rotundo que dio el mundo.
Algunos hablan del  “apocalipsis”, aquellos programas de religión, dicen que tenemos que estar preparados para lo que pueda llegar a pasar.
Con todas estas cosas, las personas comenzaron a sentirse un poco paranoicas.
Algunas se suicidaron, otras que pertenecían a sectas tan solo, se encerraban con todos los de su religión en especies de sótanos, en donde los pasillos que llevaban al interior del lugar, terminaban como a unos cuarenta metros de profundidad. Estos, hacían eso para que, cuando llegue el famoso “apocalipsis”, el ángel del mal no los encuentre.
Todo era una revolución de miedo. Ya casi no había gente en las calles, todos estaban encerrados en sus casas rezando y otros esperando.
Pero mientras tanto, en el la ciudad del vaticano todos estaban reunidos nuevamente, después de lo sucedido en Austria.
Estaban todos reunidos, en la sala principal de la gran catedral, esperando a que llegue el papa, Juan Pablo V.
Nadie emitía un sonido en el lugar. Nadie se miraba.
De pronto, se escucha en un radio de uno de los hombres que custodia la puerta de entrada del lugar, que dice:
                         -. Aprire le porte al papa.-
Al escuchar esto, todos miraron hacia la puerta; la cual se abrió muy lentamente, hasta que en un parpadeo el papa estaba con ellos.
                     -. Fratelli buon giorno.- dijo Juan Pablo V.
Al escuchar esto, todos le respondieron como si fueran un coro de iglesia.
              -. Buon giorno, signore.-
Luego, todos siguieron con la vista a Juan Pablo, hasta que se sentó.
Ellos vieron que el, tenia unos papeles en sus manos, pero nadie se atrevió a preguntar.
Una vez que se acomodó, dijo:
                   -. Beh, sappiamo tutti perché siamo qui reuniti.-
Otra vez el silencio gobernó la sala.
Luego de unos segundos continuo.
                    -. Si sa che la lancia che era a Viena é stato rubato, ma non so da chi.-
Todos con sus cabezas, dijeron que si sabían lo que había ocurrido.
 Al ver que todos asintieron con sus cabezas, Juan Pablo V, agarro sus papeles. Se puso los anteojos y comenzó a hablar.
                      -. Come tutti sappiamo, qualcosa accadrá. Ma non ora, ma nel 2012. Questo é l´anno che si verificherá la famosa “apocalisse”. Non sappiamo se questo é vero, dobbiamo essere moltto attenti. Sono stati inoltre pensando che avrebbe potuto essere solo ladri che vogliono fare qualche soldo con quella lanciache é a Vienna e hanno rubato.
Ma, non sai che qualcosa é accaduto in un paese del sud America. c´era un problema. Ho ricevuto una informazione che alcune persone di quella cittá, una ragazza portano in grembo ad un demone. Uno dei piú potente dell´inferno. Ha cercato di farmare queste persone ma non poteva. Quello che pensó, é che queste persone dovrebbe essere cercato.-
Nadie dijo nada después de escuchar esto. Pero, un cura rompió el silencio y le pregunto al papa:
           -. allora quello che stai dicendo che queste persone potrebbero diventare che ha rubato la lancia?.-
Al escuchar esta pregunta, Juan Pablo V, miro al cura y después de un suspiro, dijo:
                      -. Se, signori. Dobbiamo  essere vigili. Si sa che lance é vero qui. Dobbiamo difendere fino alle ultime conseguenze. Indipendentemente.   
  Todos seguían sin hablar. Juan Pablo V, movía los papeles que tenia en sus manos de un lado para el otro. Hasta que de pronto, él dijo:
                        -.qui ho in mio possesso, il nome del paese di dove queste persone sono. Dopo  la fine del paese dicono, voglio che non appartengono alzarsi e andaré fuori.-
Estaban atentos, todos querían escuchar que país seria el que tuvo a estas personas portadoras de demonios.
Juan Pablo V, acomodo las hojas en sus manos y dijo:
                     -. Argentina.-
Todos los ojos miraron a uno de los curas, y a los cardenales de ese país.
Luego de mirarlos, todos los que no pertenecían a Argentina, se levantaron y se fueron. Dejando solo, al cardenal y al cura Argentino.
Los dos se quedaron mirando a Juan Pablo V, esperaban a que él diga algo.
Y así fue, el papa dijo:
                   -. Molto bene, molto bene. Chiedo un favore. Una sola e io la rispetto.-
El cardenal del país de América del sur, pregunto:
                       -. Si, signore.-
Luego de escuchar esto, Juan Pablo V, sonrió y dijo:
                           -. Voglio cercare queste persone, non é  come andare a trovare, ma voglio che tu trovare e quando devo informarmi. La lancia che abbiamo in nostro, é l´unico che li puó distruggere. divenne chiaro?.
                         -.si, signore. Faremo del nostro meglio per trovare quelle persone.- respondió el cura.
Luego de que Juan Pablo V, les dio la orden de encontrar a estas personas, los tres salieron hacia la sala del lugar.
Todos estaban callados. Miraban como buscando aquellas palabras que juan pablo V dijo.
                      -. Molto bene, signori. Aspetteró qualche informazione su quello che succede, rimanete sintonizzati.- dijo el papa.
Pero, de pronto algo sucedió. Uno de los curas que estaba ahí. Comenzó a sentirse un poco extraño.
Se tomaba la parte del estomago, parecía que le dolía.
Algunos lo miraba, otro trataban de ayudarlo. Pero, él se quejaba mucho. Lo único que decía era:
               -. Stare lontano, fratelli. Fuori di qui.-
Esas fueran las únicas palabras; ya que luego de decir esto, cayó al piso. Largando de su boca, espuma blanca.
Todos se quedaron callados. Tan solo miraban al cura.
Mientras que un hombre de seguridad, llamaba a una ambulancia.
El papa también lo miraba, y pensaba que le podía haber sucedido.
Pero de pronto, algo sucedió. El cura que estaba tirado en el piso se levanto, con sus ojos cerrados.
No se movía para nada.
Hasta que sus ojos se abrieron y todos vieron que eran rojos como la lava de un volcán.
El papa al ver esto, comenzó a rezar. Y todos los demás lo acompañaron.
Mientras que los de seguridad sacaron sus armas y estaban dispuestos a disparar contra el.
Todos rezaban al mismo tiempo. Pero una voz del interior de aquel cura, se hizo escuchar.
                 -. Clausa, ineptum. Bonum nihil.-
Uno de los curas que estaba ahí, trago saliva.
El silencio había invadido el lugar. Pero el papa, le dijo:
                    -. Qui sunt bovis?.-
Al escuchar esta pregunta, el cura que estaba poseído comenzó a reír sin parar, con una voz que todos sabían que provenía del infierno.
De pronto, callo. Y comenzó a elevarse, hasta quedarse a unos treinta centímetros del piso.
Luego se tiro a toda velocidad contra el papa.
Lo agarro del cuello y lo levanto.
Nadie podía hacer nada. Tan solo los de seguridad apuntaron hacia donde estaba el poseído. Pero el papa les hacia seña con una mano para que no disparen.
                   -. Hoc est in principio.- dijo aquella voz.
Luego comenzó a ahorcar al papa, pero los hombres de seguridad, no disparaban. Hasta que se escucharon siete disparos, los cuales hicieron que el cura poseído caiga, al suelo con el papa.
Todos se acercaron rápidamente, levantaron al papa, y vieron que el cura poseído estaba muerto.
                       -. Fratelli, si trovano a essere vigili. Ora piú che mai.-
Luego de decir esto, los guardias de seguridad se llevaron al papa. Mientras que los demás se quedaron ahí mirando el cuerpo del cura que había sido poseído por un demonio.

viernes, 10 de febrero de 2012

El Arlequin Don Pipo... por Luigi Baldi.

estoy solo en mi casa
como casi todo los dias
solo solo muy solito
solo solo en mi casita

pero hay algo diferente
una cosa que es extraña
una cosa que esta ahi
una cosa milenaria

¿que carajo es ese ruido?
¿y de donde es que proviene?
creo que esto no es común
creo que se de donde viene

esta obscura la piezita
y ese ruido me mantiene
con los ojitos abiertos
y no quiero que estos tiemblen

tomo un poco de coraje
me levanto de la cama
agarro mi navajita
y miro por la ventana

solo veo cinco cosas
una es un arbolito
las otras son cosas peludas
las otras son cuatro perritos

cuando pense que no habia nada
escuche ese ruidito
pero ahora era mas fuerte
ahora dava mas miedito

era un ruido muy loquito
como de cascabelitos
que venia desde baño
y yo muy asustadito

me puse mis ojotas
despues abri la puertita
me encamine hacia el pasillo
que estaba en la cocina

ahi se escuchaban cosas
susurros y risitas
como si hubiera muchos chicos
burlandose de mi personita

entonces yo volvi
pero bien bien rapidito
con mi navajita en mano
me escondi en mi cuartito

cerre la puerta con llave
porque estaba asustadito
me acerque a la ventana
y mire el patio un ratito

ahora habia algo raro
algo feo y rojito
algo que te descompone
que te deja mareadito

eran los cuatro perritos
que no estaban contentitos
porque estaban degollados
colgados del arbolito

yo me quede asustado
pero muy enojadito
entonces me fui al baño
aver que era ese ruidito

caminaba por el pasillo
con la frente bien en alto
ignorando las burlas
de esos niños imaginarios

llege hasta la puertita
de mi tan temido baño
de donde provenia
ese ruido tan extraño

entonces pose mi mano
sobre ese feo picaporte
que estaba ya muy viejo
y era de color ocre

lo gire muy lentamente
y se abrio la puertita
entonces prendi la luz
y habia una ratita...

esa rata picarona
que a mi me dio tanto miedo
le encaje una patada
y se fue para su aujero

entonces yo ya calmado
me iba a mi cuartito
cuando dijo mi cabeza
¿que paso con los perritos?

Ahí senti un escalofrio
algo raro en la espalda
como si alguien me tocara
con una mano muy helada

Se me fue todo el aliento
y reaccione casi al instante
me di vuelta rapidito
y atras mio no habia nadie

Yo me puse muy nervioso
y empeze a gritar
entre otra ves al baño
y me fui a resvalar...

Entonces cai al suelo
y senti un dolor muy fuerte
era mi mano en mi panza
y mi navaja en mi bientre

Me quede paralizado
observando la herida
ya me estaba desangrando
y mi cabeza se caia

Entonces di un suspiro
ya todo estaba perdido
luego apolle mi cabeza
casi me quedo dormido

Pero eso no paso
porque note algo extraño
una figura frente a mi
parecia un señor de antaño

Era un alguien muy flaquito
con ropa muy chistosa
con un gorro de arlequin
y sonrisa algo morbosa

Este hombre me miraba
me miraba y se reia
que juglar tan picaron
se reia y yo moria

Se acerco a mi cabeza
puso su mano en mi cara
para asi cerrar mis ojos
y luego se marchaba

Yo moria pensativo
dije ¿quien sera este tipo?
y entonces sonrei
já,
era el arlequín Don Pipo.

miércoles, 1 de febrero de 2012

MI HERMANO MARTIN. BY JACINTO EL RESENTIDO.

Llego hambriento a casa después de un largo día de escuela. Me dirijo de inmediato a la cocina. Mamá está preparando la comida. La saludo y apenas responde con un “hola”. Noto apagado el tono de su voz y me parece raro, aunque no digo nada. Mamá es una mujer temperamental y prefiero evitar represalias. 
Me siento a la mesa y tomo el control remoto. Cambió de canal para no ver el noticiero. Me fastidia tener que almorzar escuchando noticias de crímenes. No entiendo a la gente que encuentra placer en el amarillismo. Me parece de muy mal gusto esa insaciable sed de sangre. 
Mamá no se enoja cuando inicio el zapping. Normalmente tiene el televisor prendido para escuchar otras voces. Su única compañía durante la mañana es mi hermanito. Se llama Martín, tiene dos años y heredó el carácter de Mamá. Chilla como un puerco la mayor parte del tiempo. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que desde su nacimiento ha consumido física y mentalmente a nuestra madre, que casi no duerme y ha perdido varios kilos junto con su escasa paciencia. 
Mamá sigue cocinando y yo cambio de canales sin un plan fijo, solo por hacer algo mientras espero la comida. De pronto, al pasar por los canales codificados (que no tienen sonido) me percato de algo: hay un profundo silencio en toda la casa. Frunzo el ceño imperceptiblemente y le pregunto a Mamá:
- Mami… ¿Y Martín?
Ella se da vuelta. Viene hasta mí el vaho que sale de la olla que está apenas destapada. Es carne picada que se cocina. Tiene un olor intenso, penetrante, distinto. En la olla de al lado hay puré. Concluyo que comeremos pastel de papas. Pero no es esto lo que llama mi atención. Es más bien la cara de Mamá lo que me preocupa. Sus ojeras están más marcadas que nunca. Son lonjas moradas, profundas. La transpiración cae de sus sienes sobre las pálidas mejillas. Su expresión parece tranquila. Sin embargo, la leve sonrisa no concuerda con su mirada abstraída. 
- ¿Martín? – dice como si no entendiera lo que le pregunto.
- Sí, Mamá, Martín, ¿adónde está? ¿Lo llevaste a lo de la abuela?
- Martín está descansando, querido.
Se hace un profundo silencio. En la calle se escucha el camión del repartidor de soda. Los perros de enfrente ladran.
- ¿Falta mucho para la comida? – pregunto para cortar la tensión.
- No querido, un ratito nomás – dice ella con una voz metálica, impersonal. 
- Voy afuera – le respondo mientras salgo al patio de atrás, mirándola mientras enarco una ceja.
En el jardín el clima es agradable. Hay sol y corre viento. Me acerco hasta la vieja hamaca. Al lado de uno de los postes está la número 5 con su cuerina estropeada. En el fondo del terreno, Rambo, nuestro ovejero alemán, parece entretenido con un nuevo juguete. Lo tiene entre sus patas y lo huele. Parece una pelotita de ping-pong con una piola roja. Me imagino de inmediato que rompió la paleta que me regaló Mamá la última vez que fuimos al pueblo. Me acerco indignado a retarlo por el daño hecho.
Una vez que estoy al lado suyo, me doy cuenta de que no es una pelotita lo que tiene. Se nota que su contextura es más blanda, pues las uñas de sus patas se hunden en esa superficie. Cuando con un lengüetazo da vuelta el objeto, me paralizo: una pupila celeste me indica que se trata de un globo ocular pequeño. Como el de mi hermano Martín.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

SUBESSE IN TENEBRIS

       SUBESSE IN TENEBRIS.
 (EL RESURGIR DE LAS TINIEBLAS).
               CAPITULO 17.
                            6 MESES DESPUES…
Ya han pasado los nueve meses del embarazo de Sara. Gloria tiene en su poder, la lanza del destino.
En toda Austria buscaron esa lanza, y nada pudieron hacer las autoridades para encontrarla.
Despues de aquel día, en la lanza fue robada. Gloria la escondió en el sótano de la casa. Ahí quedara guardada hasta que llegue el momento, en que tenga que ser usada.
Por otra parte, la pequeña estaba muy molesta, ya que su panza estaba gigante. Parecía que en cualquier momento iba a estallar.
La niña iba de acá para allá, ya sentía como él bebe, pateaba mucho más fuerte de lo que lo hacía antes.
Sara había engordado como unos veinte kilos, ya que después del quinto mes, se la pasaba comiendo. Como si estaría por venir el fin del mundo. Parecía una termita. Arrasaba con todo lo que sea alimento y encontraba en su camino.
Gloria, la veía perfecta. Estaba fuerte para traer este nuevo niño al mundo.
Ella hizo un buen trabajo. La cuido muy bien.
Era 31 de diciembre, cuando la niña sintió que algo corría por sus piernas. Era como agua. Ella no sabía.
Había roto bolsa, justo cuando ella se estaba cambiando, después de darse un baño. El nacimiento había comenzado.
Llamo a gritos a Gloria para que venga a ayudarla.
                   -. ¿Qué sucede?.- pregunto Gloria.
La niña, tan solo se levantó y le mostro lo que le había sucedido.
Al ver esto, Gloria corrió al teléfono y llamo un taxi para poder llevar a la niña al hospital.
Una vez que pudo comunicarse con el taxi, fue hacia el cuarto de la niña y la ayudo a cambiar. Gloria estaba muy contenta.
                        -. No tengas miedo.- dijo Gloria.
                        -. Tengo un poco nada más.- respondió la niña.
                        -. Yo estoy aquí para ayudarte y para cuidarte, ¿okey?.- dijo Gloria.
                        -. Sí. Gracias por todo lo que hiciste por mí.- respondió la niña, con algunas lágrimas en sus ojos.
                       -. No llores, tienes que estar contenta, de que tu hijo está por venir.- dijo Gloria, con una gran sonrisa en su cara.
Las dos se abrazaron y se dijeron que se querían. Luego de haberse cambiado, la niña y Gloria, ya estaban listas para irse hacia el hospital.
Bajaron del cuarto, y esperaron el taxi. Tardo tan solo unos quince minutos desde que lo llamaron.
Una vez que llego, la dos, salieron  y se subieron al taxi.
Mientras iban al hospital, a Sara le comenzaron a dar algunos dolores. El nacimiento se estaba acercando cada vez más.
                         -. Respira. Tranquila Sara.- decía Gloria para tranquilizarla.
Pero los dolores eran cada vez más fuerte. Ya no resistía.
Pero por suerte, pudieron llegar rápidamente al hospital.
Bajaron del taxi, y fueron caminando lentamente hacia la puerta del hospital. La abrieron y entraron.
Una vez adentro, fue a recepción y dijo lo que le sucedía a Sara. Le dieron una silla de rueda y le dijeron que vaya a la habitación 666.
Tomaron el ascensor y fueron hacia la habitación, ahí se quedaron tranquilas. Bueno solamente Gloria estaba tranquila. Sara estaba muy nerviosa.
De pronto, vuelven los dolores, pero esta vez más fuertes.
                       -. Respira, tranquila.- dijo Gloria.
Pero estas palabras, no la calmaban a Sara.
Los dolores seguían, eso quería decir que el nacimiento, ya estaba en puerta.
De repente, entra un doctor y un enfermero.
                 -. Folgen sie den schmerz?.- le pregunto uno de ellos a Sara.
Pero ella, no sabía que responderles. Entonces, contesto Gloria.
                -.nur für eine weile.-
                -. Bringen sie zu  den gebärsaal.- dijo el doctor.
Luego el enfermero, le pidió a Gloria que siente a Sara en la silla.
Una vez que Sara se sentó, le pregunto a Gloria:
                     -. ¿Dónde me llevan?, ¿Qué te dijeron?.-
                    -. Me preguntaron si tenías muchos dolores, yo les dije que sí. Ahora te llevaran a la sala de parto.- respondió Gloria.
La niña, al escuchar lo que le dijo, comenzó a gritar.
                      -.¡¡¡ Nooo!!! Por favor Gloria.-
Pero, seguían avanzando con la silla de ruedas.
Sara trato de escapar, pero no pudo. Hasta que, se encontró con la puerta de la sala.
La subieron a la camilla, y el doctor vio que ya era momento.
                             -. Gut verpassen, war es an der zeit.-dijo el doctor mirando a Sara.
La niña la miro a Gloria, ya que no entendía lo que había dicho el médico.
                       -. Dijo que llego el momento.-
Entonces la niña, se concentró y comenzó a pujar para que él bebe comience a nacer.
Estaba haciendo toda su fuerza, en ese momento. Sara estaba dejando todo.
                     -. Push, push.- decía el doctor.
Él, quería que pujara más, así, él bebe nace.
Pero la niña, no podía estaba realmente cansada.
              -. Reist einer minute, und nimmt dann die gesamte luft, die sie.- le dijo el doctor a Sara.
Gloria como vio que no entendía, le dijo:
                 -. El doctor dijo, que descanses un minuto, luego que tomes todo el aire que puedas y pujes.-
La niña, dio una respuesta con la cabeza.
Luego tomo aire y comenzó a pujar.
                  -. Und sein kopf ist im begriff, zu verlassen.- dijo el doctor.
                -. Vamos Sara, ya casi puede ver su cabeza.- dijo Gloria.
Sara tomo la misma cantidad de aire, y pujo.
Cuando, hizo fuerza sintió como salió la cabeza del niño.
En ese instante, comenzaron a aparecer imágenes.
Aquel campo perfecto, donde ella había estado. Aquel campo donde conoció al extraño.
Todo estaba perfecto, el sol brillaba como si fuera de oro. El cielo estaba celeste como el mar. Se podían ver algunas aves cantar, mientras volaban.
Todo estaba bien.
De pronto, a lo lejos, ve al extraño. Venia caminando como aquel día en que lo conoció, todo vestido de blanco.
Estaba perfecto. Ella sonrió al verlo. Pero el, no.
Tan solo siguió caminando hacia ella, y una vez que estuvo cerca, introdujo su mano derecha dentro del vientre de Sara.
La niña, dio un grito de dolor. Ahí se encontró nuevamente en la sala de partos.
El doctor le seguía diciendo que pujara, que ya faltaba poco. Pero cuando ella, tomaba aire y cerraba los ojos para hacer fuerza se encontraba en aquel lugar.
Aunque esta vez estaba adentro del castillo, principalmente, en el cuarto donde estaba su padre. Ahí vio, como azotaban a su padre, con látigos, cadenas, y muchas herramientas de tortura.
Sara, lloraba. Era horrible lo que estaban haciendo. Ella trataba de gritar para que se detengan, pero no le hacían caso.
En ese cuarto, también se encontraba el extraño. Estaba vestido con un traje rojo, como las mismas llamas del infierno. El, estaba todo lo contrario a Sara, se reía sin parar.
La niña, se fue contra él, y le dio una bofetada.
El extraño, la miro y se rio.
                       -. ¿Por qué eres así?. ¿Quién eres dímelo?.- pregunto la niña a los gritos.
Pero el, no contestaba.
Nuevamente, volvió al hospital.
                     -. Vamos Sara puja, que ya nace.- dijo Gloria.
Al escuchar estas palabras, Sara tomo aire y dio lo último que le quedaba.
Fue ahí, cuando cerró los ojos y se encontró con el extraño. Estaba sentado como en una especie de trono. Como si el, fuese un rey.
Ahí la vio. Ella estaba al final de la escalera de mármol negro que finalizaba en el trono.
Entonces comenzó a bajar muy lentamente.
Escalón por escalón.
Hasta que, de pronto, se encontró con ella. Los dos estaban de frente.
Pero cuando abrió los ojos se encontró, nuevamente en la sala de parto.
                       -. ¡¡¡Noooooo!!!.- grito Sara.
Luego de gritar, se desmayó. Pero por suerte el niño, había nacido.
El doctor, lo levanto muy cuidadosamente. Cortaron el cordón umbilical. Luego, se lo llevó a Sara que estaba desmayada. Al ver esto el doctor la reanimo. Pero ella no despertaba.
Gloria, miraba él bebe y sonreía. Estaba muy contenta.
Por otra parte, la pequeña volvió a ese lugar en donde se encuentra el extraño y su gran trono.
                   -. Dime, ¿quién eres?.- pregunto Sara con lágrimas en los ojos.
                  -. Soy, Lucifer.- respondió.
La niña, se quedó con la boca abierta. Pero el, le dio un empujón, y antes de irse le dijo:
               -. Gracias por empezar el trabajo, que nos llevó miles de años.-
Luego la niña volvió a la sala de parto, y se encontró con él bebe, en brazos de Gloria.
                   -. Mira, es hermoso.- dijo Gloria.
Sara, lo miro y vio que era perfecto.
Pero de pronto, comenzaron a sentir un temblor muy leve que cada vez más fuerte se hacía.
Aquel sol que había aquel día, se fue tapando muy lentamente y nubes negras acompañadas de rayos, aparecieron el cielo.
Ellas tan solo sentían todo eso. Pero, en el mundo estaba ocurriendo lo mismo.
Todo el mundo se estaba oscureciendo, algunos volcanes en el la tierra hicieron erupción y cubrieron ciudades y pueblos de cenizas.
Se podía percibir el olor a azufre en el aire. El infierno estaba llegando, muy lentamente.
Todo era un caos. Tan solo unos segundos pasaron para que el mundo quedara en las tinieblas.
Mientras que eso pasaba, la pequeña Sara tomaba con sus brazos a su hijo.
                    -.¿ cómo se llamara?.- pregunto Gloria.
                   -. Zabut.- dijo Sara, mientras lo miraba.

                                    CONTINUARA…

viernes, 16 de diciembre de 2011

SUBESSE IN TENEBRIS

  SUBESSE IN TENEBRIS.
 (EL RESURGIR DE LAS TINIEBLAS).
               CAPITULO 16.
El avión ya piso suelo austriaco, Gloria estaba más tranquila.
Bajaron del avión con sus pequeñas maletas y salieron del aeropuerto. Tomaron un taxi y se fueron hacia uno de los pueblos cercanos a Viena, que se llama murzzuschlag. Ahí es donde estarán viviendo.
Desde el aeropuerto hasta el pueblo les tomo, una hora en taxi.
Una vez que llegaron, bajaron del taxi. Gloria primero le pago al taxista y luego las dos entraron a la casa.
Tenía un estilo bien europeo, había hoteles alrededor y estaba un poco poblado. El invierno aquí llegaría, en unos meses.
La casa era de dos pisos, y por suerte estaba toda amueblada.
Contaba con todo lo que una casa necesitaba, no le faltaba absolutamente nada.
Tenía unos grandes sillones en el living, también había un gran hogar al que seguramente en el invierno, dará muchísimo calor a toda la casa.
La cocina también era enorme y tenia de todo.
Luego de inspeccionar todo, se fueron al segundo piso de la casa, ahí había un pasillo que llevaba a los cuartos, que al igual que todo lo de abajo, eran enormes. Tenían unas camas muy grandes y cómodas. Los cuartos contaban con baño personal.
Las dos estaban muy cansadas después del viaje que hicieron y optaron por acostarse a dormir, ya que ahí era de madrugada.
Durmieron alrededor de cinco horas, estaban realmente cansadas.
Una vez que las dos despertaron, bajaron a la cocina y se prepararon algo de comer.
Sara se sorprendió al ver que había comida. Parecía como si todo hubiese sido planeado.
Luego de comer, cada una se fue a su baño y se bañó. 
Ya estaban más tranquilas, después de lo sucedido en el aeropuerto. Pero todavía Sara, se preguntaba, ¿cómo pudo haber sobrevivido a esos disparos Gloria?. Ella vio que le dio justo en la cabeza. ¿Cómo pudo haber sido posible esto?.
De pronto, escucha que Gloria la llama.
La niña sale de su cuarto y va hacia el living. Gloria estaba sentada en uno de los grandes sillones.
              -. Ven siéntate.- dijo Gloria.
Sara fue y se sentó a su lado.
              -. ¿Qué sucede?.- pregunto la niña.
              -. Quería saber cómo estabas, después de lo ocurrido en el aeropuerto.- dijo Gloria.
             -. Bien. Nada más que estoy un poco confundida por lo que te hicieron a ti.- dijo Sara.
              -. A mí no me hicieron nada.- dijo Gloria.
Sara se la quedó mirando y le dijo:
                -. Pero te dispararon en la cabeza. ¿No?.- dijo la pequeña.
Gloria se levantó del sillón y le dijo:
              -. Nada me sucedió, ¿Dónde ves un disparo?.- dijo corriéndose los pelos de su frente.
La niña miro y no encontró nada. Entonces sonrió.
              -. Perdón, quizas fue mi imaginación.- dijo Sara.
Gloria, se acercó a ella y la abrazo, te prometo que no voy a dejar que alguien te haga daño. Yo, seré tu ángel.
Luego de esta pequeña charla, se cambiaron y salieron a dar una vuelta, tenía que aprovechar los días lindos, ya que en unos meses, el invierno caerá sobre Viena.
Salieron afuera, había muy poca gente en la calle a pesar de que eran las seis de la tarde.
                -. Ven quiero que conozcas un lugar.- dijo Gloria.
             -. ¿Qué lugar?.- pregunto la niña.
             -. Vamos al museo de historia de arte de Viena.- respondió Gloria.
La niña, no tenía muchas ganas de ir, ya que es pequeña y hay cosas que no entendería.
Tomaron un taxi y se dirigieron hacia el museo.
Mientras se dirigían al lugar, Gloria le iba contando todo, como si fuera una guía de turistas.
Despues de un largo recorrido al fin pudieron llegar.
Había algo de gente, no mucha ni tampoco muy poca. Solo se podía caminar tranquilamente.
Gloria, una vez que entro al museo, comenzó a caminar muy rápidamente. La niña no podía caminar tan rápido, hasta que se soltó de su mano.
                      -. No puedo ir tan rápido.- dijo la niña con cara de enojada.
Gloria se dio vuelta y le dijo:
                   -. Muy bien. Ya regreso quédate aquí.-
 Luego, la maestra se fue muy rápidamente quien sabe dónde. Mientras que, Sara se sentó un asiento que había en el lugar, ya que estaba cansada.
Por otra parte, Gloria seguía caminando entre la gente. Empujando sin darse cuenta.
Pero de pronto, algo sucedió en su cabeza, fue como un click que sonó en su interior. Sus ojos se pusieron blancos.
y comenzó a caminar como hipnotizada, hacia una dirección que la llevaba a la lanza del destino. Que esta en este museo.
Muy lentamente, iba acercándose. Mientras lo hacía, afuera, el cielo comenzó a cubrirse muy rápidamente de nubes negras. Y comenzó a llover a cantaros.
El museo, prendió las luces. Pero se apagaron como si fueran velas, y un soplido hubiera extinguido su fuego.
La gente, estaba tranquila. Creyeron que era una tormenta.
Pero, en otro lugar del museo, Sara tenía miedo. Estaba llorando, ya que Gloria se había ido. Entonces se levanta de donde estaba sentada. Y comienza a caminar hacia donde fue Gloria.
Hizo tan solo tres pasos, hasta que sintió una mano que la agarro. La niña se asustó, pero de pronto, se dio cuenta que era Gloria.
                    -. Debemos irnos.- dijo la maestra.
Al escuchar esto la niña, tomo su mano y salieron en busca de un taxi.
Esperaron alrededor de media hora, pero se alejaron de la puerta del museo, cuando Gloria escucho que uno de los guardias dijo que la lanza había sido robada.
                  -. ¿Quieres un helado?.- le pregunto Gloria a la niña.
                -. Si.- respondió Sara.
Esta vez, le salió bien la jugada a Gloria. Las dos se fueron de la puerta, sin que nadie sospechara que en verdad la ladrona estaba enfrente de sus ojos.
Gloria, tenía la lanza del destino. Pero, ¿para qué quiere esa lanza?, ¿ de qué le puede servir?.
Las dos estaban sentadas en el interior de la heladería, y veían como llegaba la policía y algunas cámaras de televisión.
                    -.¿ qué sucede?, ¿Por qué esta esa gente ahí?.- pregunto la niña.
                  -. No lo sé, parece que robaron algo.- respondió.
Al escuchar esto Sara no le dio importancia y siguió entretenida con su helado.
Mientras que Gloria, miraba muy fijamente hacia afuera, Y por dentro, sonreía.